La violencia y los niños

Baum, el autor de la saga de la tierra de Oz y otros mundos fantásticos, advierte en el prólogo del primer libro que muchos de los cuentos populares fallaban en adaptarse al tono que los niños necesitaban. Señala que a menudo la violencia y la crueldad eran muy fuertes. Su propuesta fue hacer del Mago de Oz un relato más benigno, más simple e inocente.

Spoiler Alert

Ese objetivo parece olvidarse muy pronto, la casa de los tios de Dorothy aterriza sobre una bruja y la mata. A recomendación de otra bruja la niña se queda con los zapatos de la muerta. Cuarenta lobos atacan al grupo de Dorothy y 40 de ellos son decapitados por el hombre de hojalata, 40 cuervos hacen su intento y 40 veces les rompe el cuello el espantapájaros. Hay que maravillarse ante el temple de la niña que en ningún momento manifiesta disgusto frente a tal matanza.

Lo humano y lo inhumano

La historia del hombre de hojalata también es bastante cruenta y triste. Un leñador quiere construir una cabaña para vivir con la mujer que ama, una bruja es contratada para maldecirlo. La maldición hace que el hacha se escape de las manos del leñador y le corte una pierna, la pierta es reemplazada por una hecha de hojalata. Repetir hasta completar. Cuando el leñador pierde su cuerpo pierde su corazón y el amor que tenía a la mujer con la que quería pasar su vida. Por su lado el espantapájaros cobra vida de un día para el otro, justo cuando Dorothy lo encuentra.

Uno se aleja de lo humano, el otro se acerca. Ambos pasan las noches en vela porque ya no necesitan dormir. Si fuera Sci Fi el hombre de hojalata sería un cyborg, el espantapájaros un android con consciencia.

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